los fenómenos de la Naturaleza 128. El movimiento intracósmico es eterno e incesante; el movimiento cósmico (el visible o sea aquel que es objeto de la percepción) es finito y periódico. Como eterna abstracción es lo SIEMPRE-PRESENTE; como manifestación, es finito, así en la dirección venidera como en la opuesta, siendo las dos el Alfa y la Omega de las reconstrucciones sucesivas.

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El Kosmos —el NÓUMENO– no tiene que ver con las relaciones causales del Mundo fenomenal. Sólo refiriéndonos al Alma intracósmica, al Kosmos ideal en el inmutable Pensamiento Divino, podemos decir: “Jamás tuvo principio, ni jamás tendrá fin”. Con respecto a su cuerpo u organización cósmica, aunque no puede decirse que haya tenido una primera construcción, o que haya de tener una última, sin embargo, a cada nuevo Manvantara, puede considerarse su organización como la primera y la última de su especie, puesto que evoluciona cada vez en un plano más elevado. Se declaró hace tan sólo unos cuantos años que:

 

La doctrina esotérica enseña, lo mismo que el Buddhismo y el Brahmanismo, y aun la Kábala, que la Esencia una, infinita y desconocida, existe en toda eternidad, y que es ya pasiva, o ya activa en sucesiones alternadas, armónicas y regulares. En el poético lenguaje de Manu, llámese a estas condiciones los "Días" y las "Noches" de Brahmâ. Este último está “despierto” o “dormido”. Los svâbhâvikas, o filósofos de la más antigua escuela del buddhismo, que todavía existe en Nepal, especulan únicamente sobre la condición activa de esta “Esencia” a la cual ellos llaman Svabhâvat, y consideran como una necedad el teorizar acerca del poder abstracto e “incognoscible” en su condición pasiva. De aquí que sean llamados ateos por los teólogos cristianos y por los científicos modernos; pues ni unos

128 Los nominalistas, argumentando con Berkeley que “es imposible… formarse la idea abstracta del movimiento independientemente del cuerpo que se mueve” (Principles of Human Knowledge. Introducción, párrafo 10), pueden preguntar: ¿Qué es el cuerpo productor de tal movimiento? ¿Es una substancia? ¿Entonces creéis en un Dios Personal?, etc. A esto se contestará después, en el Anexo de este Libro mientras tanto reclamamos nuestros derechos de Concepcionalistas como opuestos a las opiniones materialistas de Roscelini, respecto al Realismo y al Nominalismo. “¿Ha revelado algo la ciencia —dice Edward Clodd, uno de sus más hábiles defensores— que debilite o se oponga a las antiguas palabras en que se encuentra expresada la esencia de todas las religiones pasadas, presentes o futuras; esto es, conducirse con rectitud, ser compasivo y permanecer humilde ante Dios?” Esto asumiendo que por la palabra Dios, nos referimos no al crudo antropomorfismo, que es todavía la columna vertebral de nuestra teología corriente, sino al simbólico concepto de aquello que es Vida y Movimiento del Universo, conocer lo cual, en el orden físico, es conocer el tiempo pasado, presente y futuro, en la existencia de las sucesiones de fenómenos; y conocer lo cual, en el orden moral, es conocer lo que ha sido, es y será, dentro de la humana conciencia. (Véase Science and the Emotions. Discurso pronunciado en la South Place Chapel, Finsbury, London, diciembre 27, 1885).

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