PROEMIO

PÁGINAS DE UNOS ANALES PREHISTÓRICOS

La que escribe estas líneas tiene a la vista un manuscrito arcaico, una colección de hojas de palma impermeables a la acción del agua, del fuego y del aire, por un procedimiento especifico desconocido. Hay en la primera página un disco blanco inmaculado de perfecta blancura, destacándose sobre un fondo de un negro intenso. En la página siguiente aparece el mismo disco, pero con un punto en el centro. El primero, como sabe el que se dedica a estos estudios, representa al Kosmos en la Eternidad, antes de volver a despertar la Energía aún en reposo, la emanación del Mundo en sistemas posteriores. El punto en el hasta entonces disco inmaculado, Espacio y Eternidad en Pralaya, indica la aurora de la diferenciación. Es el Punto en el Huevo del Mundo (ver Parte II., ʺEl Huevo del Mundoʺ), el germen interno de donde se desarrollará el Universo, el TODO, el Kosmos infinito y periódico; germen que es latente y activo, periódicamente y por turnos. El círculo uno es la Unidad divina de donde todo procede y a donde todo vuelve: su circunferencia, símbolo forzosamente limitado, por razón de la limitación de la mente humana, indica la PRESENCIA abstracta y siempre incognoscible, y su plano, el Alma Universal, aunque las dos son una. El ser blanca sólo la superficie del Disco, y negro el fondo que lo rodea, muestra claramente que su plano es el único conocimiento, aunque todavía opaco y brumoso, que el hombre puede alcanzar. En este plano se originan las manifestaciones manvantáricas; porque en esta ALMA es donde dormita durante el Pralaya el Pensamiento Divino 126, en el cual reposa oculto el plan de todas las cosmogonías y teogonías futuras.

126  Casi no es necesario recordar al lector que tanto las expresiones Pensamiento Divino como Mente Universal no deben considerarse determinando ni aun vagamente un proceso intelectual parecido al que se manifiesta en el hombre. Lo “Inconsciente”, según von Hartmann, llego al vasto plan de la creación, o más bien, al Plan de la Evolución, “por medio de una sabiduría clarividente superior a toda conciencia”, la cual, en el lenguaje vedantino, significa Sabiduría absoluta. Únicamente los que conocen lo mucho que la intuición se distancía por encima de sobre los lentos procedimientos del raciocinio, podrán formarse el más débil concepto de aquella absoluta Sabiduría, que trasciende las ideas de Tiempo y Espacio. La Mente, tal cual la conocemos, se resuelve en una serie de estados de conciencia, cuya duración, intensidad, complejidad y demás cualidades son variables, fundados todos en la sensación, en último término, la cual a su vez es Maya. La sensación, además, implica necesariamente limitación. El Dios personal del Deísmo ortodoxo, percibe, piensa y es afectado por la emoción; se arrepiente y experimenta “fiera cólera”. Pero la noción de semejantes estados mentales lleva claramente consigo el inconcebible postulado de la exterioridad de los estímulos excitantes, por no decir nada de la imposibilidad de atribuir la inmutabilidad a un ser cuyas emociones fluctúan con los sucesos que tienen lugar en los mundos que preside. El concepto de un Dios Personal como inmutable e infinito, es, por lo tanto, antipsicológico, y lo que es peor, antifilosófico.

© 2018 por Amenta Team.