DS-ST1-29

9. PERO, ¿EN DÓNDE ESTABA DANGMA CUANDO EL ÂLAYA DEL UNIVERSO 173 ESTABA EN PARAMÂRTHA (a) 174, Y LA GRAN RUEDA, ERA ANUPÂDAKA? (b). (a) He aquí ante nosotros la cuestión que ha dado lugar a controversias escolásticas durante siglos. Los dos términos “ÂIaya” y “Paramârtha” han sido las causas de división en escuelas, y de que la verdad se haya subdividido en más aspectos diferentes que por ningún otro de los términos místicos. ÂIaya es literalmente el "Alma del Mundo", o Anima Mundi, la "Super-Alma" de Emerson, que según la enseñanza esotérica, cambia periódicamente su naturaleza. ÂIaya, si bien eterna e inmutable en su esencia interna, en los planos inalcanzables tanto para los hombres como para Dioses Cósmicos (Dhyâni-Buddhas ), se altera durante el período de vida activa con respecto a los planos inferiores, incluso el nuestro. Durante aquel tiempo, no solamente los Dhyâni-Buddhas son uno con Alaya en Alma y en Esencia, sino que hasta el hombre fuerte en Yoga (meditación mística) “es capaz de sumir su alma en ella”, como dice Âryâsanga, de la escuela Bumapa. Esto no es Nirvâna, sino una condición próxima a él. De aquí la desavenencia. Así, mientras los Yogâchâryas (de la escuela Mahâyâna) dicen que ÂIaya es la personificación del Vacío, y, sin embargo, ÂIaya (Nyitigpo y Tsang en tibetano) es la base de cada una de las cosas visibles e invisibles; y que, aunque es eterna e inmutable en su esencia, se refleja en cada objeto del Universo “como la luna en el agua clara y tranquila”; otras escuelas discuten la afirmación.

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