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131 Los matemáticos occidentales y algunos kabalistas americanos dicen que también en la Kabalah “el valor del nombre Jehovah es el del diámetro de un círculo”. Añádase a esto que Jehovah es el tercero de los Sephiroth, Binah, palabra femenina, y se tendrá la clave del misterio. Este nombre, que es andrógino en los primeros capítulos del Génesis, se convierte por medio de ciertas transformaciones kabalistas, en masculino, cainita y fálico. La elección de una deidad entre los dioses paganos, el constituirla en un dios nacional para invocarla como al “Dios Uno Vivo”, el “Dios de los Dioses”, y el proclamar este culto monoteísta, no puede convertir a tal deidad en el Principio UNO, cuya “Unidad no admite multiplicidad, cambio, ni forma”, ni mucho menos en el caso de una deidad priápica, como hoy se ha demostrado que es Jehovah.

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