DS-PR-12

El movimiento intracósmico es eterno e incesante; el movimiento cósmico (el visible o sea aquel que es objeto de la percepción) es finito y periódico. Como eterna abstracción es lo SIEMPRE-PRESENTE; como manifestación, es finito, así en la dirección venidera como en la opuesta, siendo las dos el Alfa y la Omega de las reconstrucciones sucesivas.

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